Andrej Holm (Leipzig, 1970) es un sociólogo alemán especialista en el ámbito urbano, particularmente en los procesos de rehabilitación de los barrios y las políticas de vivienda. Originario de la antigua RDA, ha estado vinculado desde su años de formación a la Humboldt-Universität de Berlín. Fue en esa institución donde se doctoró en 2004 con una tesis titulada "Reestructuración del espacio y poder social en las zonas de rehabilitación"1. En la actualidad investiga en el Instituto de Geografía Humana de la Universität Goethe de Frankfurt am Main, donde participa en un proyecto sobre el urbanismo neoliberal. Trabaja también en una comparación de los procesos de privatización de la vivienda social en distintos contextos europeos.
Pero su biografía no gira exclusivamente en torno a la actividad académica: su otra vertiente fundamental ha tenido que ver con el activismo de izquierda en la ciudad de Berlín. Desde la caída del Muro, ha estado implicado en el movimiento okupa y en diferentes iniciativas vecinales y asociaciones de inquilinos. En relación con esto, se dedica a labores de reivindicación pública, ejerciendo como conferenciante y articulista2.
La figura de Andrej Holm alcanzó una gran notoriedad cuando, la mañana del 31 en julio de 2007, fue detenido en su domicilio y acusado de pertenecer a un grupo terrorista denominado Militante Gruppe. Esta imputación se sustentaba en la actividad "conspirativa" que presuntamente desarrollaba Andrej Holm, a caballo entre el activismo y la investigación en ciencias sociales. Su encarcelamiento, que duró tres semanas, desencadenó protestas masivas3 entre la sociedad alemana y en el mundo académico a escala internacional4.
La primera pregunta se refiere a tu encarcelamiento en el verano de 2007. ¿De qué se te acusaba y por qué fuiste encarcelado?
Siempre hay que distinguir entre el porqué y la justificación. La justificación de la Fiscalía Federal (Bundesstaatsanwaltschaft) , es decir, de la autoridad federal de instrucción, partió de la acusación de que yo era miembro de una organización terrorista. En los expedientes que más tarde hemos leído, se alegan distintos indicios que llevan a la construcción de la acusación. Esta construcción se sostiene sobre dos patas. Denominamos "culpa de contacto" a la primera de esas patas. Como factor sospechoso para las autoridades figuraba el contacto con otros inculpados -buena parte de los cuales son en efecto amigos míos-, el contacto con los "ambientes de izquierda"5 y también la participación en determinadas movilizaciones, en las que quizá también participaron otros sospechosos de terrorismo. Pero, hasta hoy, la autoridad instructora no ha podido presentar referencias concretas que apunten a una organización o agrupación terrorista.
La segunda pata de las acusaciones eran los "comportamientos conspirativos". Para la Fiscalía Federal, cuenta como comportamiento conspirativo que uno quede por teléfono sin decir el lugar ni la hora: "¿Quedamos mañana en el mismo bar de siempre?". Figura en los expedientes que los acusados entablan contactos conspirativos porque al teléfono han omitido la hora, el lugar y el objeto del encuentro. Y se consideró "altamente conspirativo", por ejemplo, que durante las citas yo tuviera apagado mi teléfono móvil. Los instructores parten de la idea de que ese es un comportamiento típico de terroristas para reunirse en secreto. Y como "extraordinaria y altamente conspirativo" -este es el modo de comparación en los expedientes- se clasificaba todo lo que se utilizaba en el ámbito de la protección de datos informáticos y en Internet. Ahí figuraban los correos electrónicos encriptados, o las direcciones que no estaban dadas de alta a mi nombre sino con nombres imaginarios. Y era especialmente sospechoso también que buscara un cibercafé pese a tener un ordenador en casa. Todo esto era el segundo nivel de "comportamiento conspirativo".
La tercera pata, y este es el componente totalmente escandaloso de esta construcción, fue el factor de sospecha vinculado al trabajo científico. A mí y a otros científicos se nos acusó de ocuparnos de cuestiones que también ese Militante Gruppe6 toma en los comunicados de sus atentados. Basándose en el análisis de los textos, han determinado que utilizamos palabras que también aparecen en esos comunicados. Se trata de términos expertos como "gentrificación"7 o "precarización", pero también términos tan generales como "marco de referencia político", "praxis política" o "marxista-leninista". A ello se añaden "indicios" tan absurdos como nuestra "capacidad de formular textos complejos" o el hecho de que contáramos con "un amplio conocimiento político e histórico". Incluso el acceso que tenemos, como trabajadores de instituciones de investigación, a bibliotecas se convirtió en un factor de sospecha, dado que ofrece la posibilidad de "investigar disimuladamente para elaborar comunicados de atentados".
La fundamentación de la orden de detención se basó entonces en esos tres factores de sospecha: culpa de contacto, comportamiento conspirativo y formas de trabajo científico. Efectivamente, mi prisión preventiva se justificó así. Desde el principio, mis amigos y abogados rechazaron abiertamente estos elementos de la instrucción, y la publicación de la justificación de la detención desencadenó una gran ola de protesta, también internacional. Muchos académicos y académicas dijeron que, si se criminalizaba incluso nuestra forma de trabajar, entonces debíamos defendernos públicamente. También muchos académicos y académicas que de por sí no tienen una forma especialmente crítica de entender la investigación protestaron contra mi encarcelamiento y se defendieron de la criminalización de la ciencia crítica. El mero trabajo sobre determinados temas y el contacto estrecho con movimientos sociales y políticos no debe ser usado para justificar la represión estatal: esa era la base común de sus posturas diversas.
Has explicado la justificación... ¿Y el porqué?
En los expedientes comprobamos que, ya en septiembre de 2006, se inició un procedimiento de indagación. Y creo que no es ninguna casualidad, ya que gran parte de los acusados estábamos activamente implicados en las movilizaciones contra la cumbre del G8 en Heiligendamm8. El momento del inicio de la instrucción coincide con la fase álgida de la movilización. Es decir, un momento en el que había un gran interés estatal por vigilar el movimiento de protesta. Con ayuda de la acusación de terrorismo (según el artículo 129a del Código Penal9), fueron posibles medidas de vigilancia que de otro modo no habrían podido legitimarse. Con la sospecha de que podíamos pertenecer a una organización terrorista, resultó extraordinariamente fácil para las autoridades imponer todas estas medidas de vigilancia con cámaras, vigilancia telefónica, del correo electrónico, emisores GPS en los coches, observaciones de reuniones, etc. Y ahí hay que buscar, desde mi punto de vista, el motivo real de la acusación. Por eso decimos que el artículo 129a no es un artículo de derecho penal, sino un artículo de indagación, cuyo objetivo no es tanto disponer de un delincuente, sino que su auténtica finalidad es reunir muchísimos datos sobre determinadas protestas y ámbitos de los movimientos sociales. En los expedientes que se nos han entregado hasta ahora -80 archivadores con unas 25000 páginas, que sólo son una fracción de la instrucción total-, hemos podido comprobar que varios cientos de otras personas cayeron bajo vigilancia a partir de nosotros cuatro, los acusados originales. Lo que no sabemos de momento es qué se ha hecho con todos esos nombres, por ejemplo, si se les han abierto procesos propios. Pero esa dimensión de la vigilancia muestra que se trata de una especie de artículo exploratorio.
¿Habías sospechado que pudiera pasarte algo así?
No, al menos no del modo concreto como de hecho me afectó la vigilancia. Sí que trataba los datos con cierta consciencia, por eso encriptaba los correos electrónicos y apagaba el teléfono durante las reuniones, para que no me escucharan, pero como también lo hacían otros miles de personas que participaban en las movilizaciones. Había, por tanto, un conocimiento general y abstracto de la vigilancia estatal. Pero de ahí a verme yo mismo afectado directamente, no lo podía imaginar.
Una historia que quizá viene al caso de esta cuestión es la siguiente: con anterioridad a la cumbre de 2007, hubo una serie de registros domiciliarios en casa de varias personas a las que también se acusó de ser miembros de otra organización terrorista. Eran todos activistas que participaban en la movilización del G8. La noche de esos registros hubo en Berlín una gran manifestación de más de cinco mil personas y el lema que se coreaba era "Todos somos 129a". Yo también lo grité junto a los demás, pero en aquel momento estaba muy lejos de creer que aquello de hecho me estaba afectando.
¿Entonces hubo otros casos aparte de las personas que fueron detenidas contigo?
Sí, ya he explicado el proceso contra los opositores y opositoras a la cumbre del G8. Además hubo otros tres procesos basados en el artículo 129a contra activistas de izquierda que se han hecho públicos. Nosotros intentamos contactar con los afectados de los demás procesos e intercambiar las respectivas experiencias con la vigilancia, el miedo, etc. Pero el problema con ese artículo 129a, con esa investigación antiterrorista, es que al 90% de los inculpados no se les comunica nada, sino que son investigaciones ocultas, de las que uno no sabe nada a no ser que haya registros domiciliarios o encarcelamientos. La mayoría de estos procesos se prolongan calladamente durante dos, tres o cuatro años. No obstante, hay un escrutinio muy detallado de la vida social y personal de los afectados. Y lo que queda entonces es una visión muy amplia de la vida social, política y personal de los afectados.
Pero, como decía, nos pusimos en contacto con los grupos y personas afectadas por los procesos conocidos. Constatamos así cosas grotescas... Por ejemplo, supimos de cinco hombres contra los que hubo un proceso ya desde 2001 por formar parte de una organización terrorista. Supuestamente estaban en el mismo grupo al que presuntamente pertenecíamos nosotros también. Los cinco eran muy simpáticos y nos alegramos mucho de conocernos por fin, porque hasta entonces no nos conocíamos. Pero, más allá de este simpático efecto colateral, eso demuestra la arbitrariedad de tales criterios de indagación. Ni siquiera se molestaron en probar en los expedientes si por casualidad los distintos terroristas de la misma organización terrorista tenían algo que ver entre sí. Sabían que no nos conocíamos y, a pesar de todo, siguieron con la instrucción.
Y conocimos otros casos en los que nos explican en principio la misma historia. Siempre que se accede a los expedientes, se demuestra que se trata de sospechas extremadamente vagas que, sin embargo, son suficientes para que un juez de instrucción alemán consienta medidas de vigilancia porque existe esa supuesta sospecha inicial que debe investigarse.
¿En alguno de esos otros casos se trataba también de académicos?
Depende. Creo que la mayoría eran titulados superiores, pero no necesariamente trabajaban en el contexto universitario. La acusación de "formas de trabajo científico" fue una particularidad de nuestro proceso, mientras que la "culpa de contacto" y el "comportamiento conspirativo" también eran factores de sospecha en otros procesos. Como elemento común a todos los procesos está el hecho de que, para la autoridad instructora, esas personas tienen posturas de izquierda radical, están organizadas en los ambientes de izquierda.
¿Cuáles fueron las consecuencias de tu detención sobre tu trabajo académico y sobre tu compromiso político?
Primero tuvo consecuencias muy directas porque estuve tres semanas en prisión preventiva, hasta que se ordenó el levantamiento de la prisión. Luego, durante dos meses más, estuve permanentemente con miedo de que me volvieran a encarcelar porque la orden todavía estaba vigente y la Fiscalía Federal había recurrido el levantamiento de la detención. Hasta octubre de 2007 no se suspendió completamente la orden con un fallo judicial del Tribunal Supremo Federal (Bundesgerichtshof) . En ese tiempo, toda mi vida personal se puso patas arriba. Di relativamente pocas vueltas a los compromisos políticos y a las cuestiones científicas. Lo más importante era salir de aquello, ver cómo hacer con la familia... Esas cosas.
A veces pienso que empecé una vida totalmente nueva. Ya en los primeros tiempos, cambié completamente mi comportamiento comunicativo, después de leer los expedientes y saber lo que había en los protocolos de escucha. Cada conversación telefónica y cada correo electrónico se interpreta siempre como sospechoso: o porque dices algo que ellos sitúan en un contexto erróneo, o porque no dices algo y entonces se afirma que intentas ocultarlo y que te comportas conspirativamente. Entonces se le pasan a uno las ganas de hablar por teléfono. Fue un tiempo en el que, cada vez que sonaba el teléfono, me sobresaltaba y lo tenía siempre presente: no sólo estás hablando con quien llama, sino que te está escuchando también la Oficina Federal de Investigación Criminal (Bundeskriminalamt) . Lo tienes constantemente en la cabeza, qué puedes decir, qué no, qué piensan, si voy a una reunión política quizá estoy confirmando sus tesis... Fue una enorme intimidación durante las primeras semanas y meses.
Pero, desde que decidimos conscientemente tratar públicamente la acusación10, y desde que yo aparecí en los medios burgueses o comerciales con mi cara y mi nombre para contar la historia, mi miedo se redujo sensiblemente. El amplio movimiento de protesta me ayudó mucho a salir y luchar, así que quedó muy claro que la publicidad ejerce una especie de protección cuando uno sale a mostrarse. Y me alivió mucho volver a hablar sin miedo de determinados temas.
En relación con mi trabajo científico, se produjo el curioso efecto de que los temas de los que me ocupaba a causa del proceso interesaban de repente a mucha gente. Así que comenzaron a invitarme más frecuentemente que antes a congresos, actos públicos... Hubo tambien una serie de periodistas que, de repente, querían escribir algo sobre la reestructuración urbana, sobre la gentrificación, y querían preguntarme como experto, no tanto como "terrorista". Eso significa que la criminalización otorgó una popularidad totalmente nueva al concepto de "gentrificación". Ese es quizá el único aspecto positivo del proceso, si es que hay alguna parte positiva en esa represión.
En cuanto a mis actividades políticas, se dirigieron y se limitaron entonces a trabajar sobre el proceso, a buscar la solidaridad y el apoyo a otros acusados en procesos así, a ocuparme de ese artículo de la ley que intensifica la seguridad interior. De hecho, es una hipótesis clásica que la represión estatal también está ahí para que los movimienos sociales tengan que ocuparse de sí mismos y no de las cuestiones políticas. Y eso se cumple completamente en mi caso y en el de mi entorno de amistad más inmediato, ya que, evidentemente, queríamos publicidad y el enfrentamiento con los protocolos antiterroristas. Nuestra exigencia política sigue siendo que se derogue ese artículo. En este momento, en Alemania, se está produciendo una discusión intensa y un movimiento de protesta contra distintas leyes de vigilancia que poco a poco van siendo introducidas y aprobadas. Y nos hemos implicado mucho en esas protestas. Son temas que ya antes eran importantes para mí, pero que no eran mi campo central de actividad. He vivido, por tanto, un cambio en este sentido, pero no quiere decir que esté totalmente intimidado y ya no haga nada más.
Sobre la autonomía de la investigación: ¿Tienes la sensación de que ha habido cambios en ese ámbito desde que trabajas como científico social?
Conviene referirse a distintos aspectos. Por un lado, una tendencia que aparece en todas las universidades alemanas es la reorganización de los planes de estudios. Los clásicos planes de Magister y Diplom11 se convierten en planes de Bachelor y Master. Y eso va unido normalmente a una formalización de los cursos. Lo noto cuando doy clases y veo que se reduce mi libertad de movimientos para ocuparme como docente de temas propios. Y también para los estudiantes, que tienen planes de estudios cada vez más apretados, es muy difícil implicarse más en determinados temas. En el pasado había muchos seminarios y proyectos de investigación con estudiantes que colaboraban, que vivían de ello, lo que promovía un compromiso extra por parte de los estudiantes. Y eso ha desaparecido totalmente. La nueva equiparación de la Universidad con una escuela, con planes de estudios fijos, ha reducido fuertemente las posibilidades de elección para la adquisición de conocimientos.
El otro aspecto es que la investigación académica en las universidades alemanas, en los últimos quice o veinte años, se ha ido financiando cada vez más mediante terceros12. Eso significa que han disminuido los puestos de trabajo que dependen directamente de la Universidad y que, al mismo tiempo, muchas plazas tienen una duración limitada y están financiadas por distintos donantes en proyectos europeos, ya sea con recursos del Círculo Alemán de Investigación (Deutsche Forschungsgemeinschaft), o a veces también de fundaciones dependientes de grandes empresas como la Fundación Volkswagen, la Fundación Bosch-Siemens, etc. Lo cual significa que, al menos en la elección de los temas, existe siempre un corsé más o menos estrecho. Uno tiene que ajustarse a un ámbito determinado, a las líneas de investigación de la Unión Europea o de esas diversas fundaciones. Lo cual implica también una limitación temática que se advierte en las solicitudes de proyectos. Como ejemplo típico, una vez redacté una solicitud diciendo que quería ocuparme de las consecuencias negativas de la privatización de viviendas. Me lo denegaron. Otra persona que quería desarrollar casi el mismo programa de investigación me dijo que no lo había llamado "consecuencias sociales de la privatización de viviendas", sino "nuevas estructuras de la oferta en la investigación de los mercados inmobiliarios alemanes"13. Era el mismo tema pero con una formulación totalmente distinta. Eso requiere una disposición a adaptarse que yo no estoy dispuesto a asumir. Este sería un ejemplo de esta limitación.
¿Pero es sólo el lenguaje lo que se debe cambiar?
No, es también el interés de la investigación. Es una aproximación distinta que quieras ver los efectos sociales, o que quieras investigar las formas económicas y las estructuras administrativas de los nuevos propietarios. Yo también querría investigar eso, pero siempre desde la perspectiva de los inquilinos. Y esta queda excluida. Esas son las cosas que me hacen enfadar cuando las observo. Y sé que sólo hay una o dos entidades financiadoras que aceptan una formulación de ese tipo, por ejemplo la fundación de los sindicatos, o las de los partidos de izquierda. Justamente las que, por lo general, no tienen tanto dinero para financiar programas de investigación amplios... Esa es una limitación clara de la autonomía académica.
¿Los académicos están descontentos con esto?
Es motivo de conversación entre colegas, pero muchos tienen una gran disposición a adaptarse a estas cosas. Eso se explica también por la estructura de la financiación. Porque en el ámbito académico va quedando sobre todo aquello que obtiene financiación a través de esos proyectos con terceros. Lo que es capaz de responder a esos requisitos. También tengo la impresión de que, al menos en general, las propuestas de investigación críticas están extremadamente marginadas en el ámbito de las ciencias sociales y geográficas. Hay algunas excepciones, en ocasiones se actúa de otro modo. Pero en general representa un problema y no hay una solución óptima... Hay intentos de consolidar proyectos de investigación extrauniversitarios, pero siempre se plantea la cuestión económica y la financiación, que no se puede perder de vista.
¿Existen determinados temas o perspectivas que resultan especialmente molestos para los financiadores? Has hablado de la privatización de viviendas... ¿Hay otros ejemplos?
En general hay poco interés entre los financiadores por obtener una visión de los efectos sociales de determinadas políticas. A menudo suelen desear más bien propuestas de investigación muy pragmáticas que presenten soluciones. Una investigación crítica empezará en el momento en que se tomen en consideración los efectos y situaciones sociales. Exactamente la formulación que no demandan quienes proporcionan el dinero. Si se quiere hacer algo así, hay que "colar" en el proyecto este aspecto de la investigación, y aún así no es nada fácil. Por el contrario, hay que desarrollar proyectos y modelos muy concretamente dirigidos a dar soluciones, que fomenten las actuaciones urbanísticas, que mejoren la participación, sin preguntarse al mismo tiempo cómo funcionan en realidad la participación o la exclusión... Eso queda siempre muy en segundo plano.
En tu opinión, ¿cómo debería ser la relación entre el activismo y el trabajo académico en ciencias sociales?
Pienso que para nosotros, como científicos sociales, existe una particular necesidad de conocer distintos grupos sociales, distintos intereses. Lo habitual en la mayoría de investigaciones es hablar con expertos, con los ministerios, con los urbanistas para conocer algo, y la excepción es hablar con las organizaciones de inquilinos o preguntar a los afectados concretos. Y yo creo que ahí lo primero que se debe exigir es una especie de equilibrio en los intereses de la investigación. Simplemente en el sentido de tender a una ciencia objetiva, es decir, una ciencia realmente científica.
Un segundo aspecto, en el ámbito de la responsabilidad social que tienen los científicos y las científicas, sería para mí decir, ¿quiero describir cosas o quiero cambiar la sociedad? Si quiero cambiarla, entonces debo encontrar aliados sociales y políticos. Esta es la conocida discusión sobre si sólo investigamos para la torre de marfil abstracta, en la que desarrollamos teorías, o si ponemos el conocimiento a disposición de los movimientos sociales, los movimientos de protesta, las iniciativas. Para que les sirva. Y esa es totalmente la excepción, muy raramente se da. Lo perverso de esa argumentación sobre esa torre de marfil, es que esta no existe, en el sentido de que los grupos hegemónicos y dominantes de la sociedad siempre tienen control sobre el conocimiento que se produce en la torre de marfil. De modo que, incluso quienes hacen como si sólo investigaran para la torre de marfil, en última instancia ponen los conocimientos a disposición de los dominadores. A quienes pretenden invertir eso y dicen, queremos también ponerlo a disposición de otros grupos, sólo les queda un rincón marginal. Eso es algo que me indigna. No exijo a todos los científicos que se vinculen a los movimientos sociales o a grupos sindicales diciendo, queremos hacer algo por ellos. Pero, al menos, que desarrollen una conciencia acerca de lo que se hace con los resultados de la investigación en las propias ciencias sociales. Es lo mínimo que se puede exigir. Pero esos temas no aparecen en los grandes debates académicos. Con temas como la responsabilidad social de la ciencia se ganan pocos puntos en la gran comunidad de los sociólogos alemanes.
Dices que falta una reflexión acerca de las consecuencias de la investigación para la sociedad...
Muchos de los que con su conocimiento facilitan instrumentos para un nuevo urbanismo, o soluciones para la crisis de legitimidad14, se resisten diciendo que sólo han investigado, que no han puesto material en las manos del gobierno conservador, pero de todos modos ese material se utiliza. Esa reflexión suele faltar en quienes en apariencia investigan objetivamente las condiciones sociales o los procesos de participación y ponen cifras a disposición del poder. Es algo que me molesta.
Y en relación con la cotidianeidad y la vida personal de los académicos... Por ejemplo, muchos de ellos viven en esos barrios que están siendo "gentrificados". Pertenecen a la llamada "clase creativa"15 que fomenta ese proceso. ¿Cómo puede uno enfrentarse a eso?
El primer paso para eso es, en mi opinión, enfrentarse a conceptos como "gentrificación" o con las consecuencias de la "clase creativa". No considerar aquel barrio como el entorno natural de mi vida y de mi actividad, como una entorno cómodo de mi cotidianeidad, sino reconocer también mediante una discusión teórica que estamos haciendo algo con la ciudad.
El segundo aspecto es que, no sólo los y las académicas, sino también la gente que integra lo que llamas la "clase creativa", son grupos que encarnan un capital social y cultural relativamente fuerte. Por ese motivo serían extraordinariamente útiles en la formación de los intereses vecinales o los movimientos de protesta, siempre y cuando se unieran a ellos, si quisieran fortalecer estos movimientos. Pero eso es muy infrecuente, a pesar de que, en realidad, los intereses de la "clase creativa" no se diferencian tanto de los de los vecinos que ya estaban antes. Hay un consenso mínimo en desear una vida agradable sin pagar mucho dinero por ello. Pero ahí está la cuestión decisiva: para quien está haciendo carrera académica, el aspecto financiero quizá ya no es un gran problema, ya que puede comprarse un piso o alquilar una vivienda cara. Pero para otras personas es problemático. Lo que yo propondría es pensar colectivamente en ello y desarrollar intereses comunes. Y creo haber detectado una ligera tendencia en los últimos años, al menos en Berlín, no sólo entre académicos sino también entre muchas personas del mundo de la cultura y del arte, que se enfrentan críticamente con su efecto sobre el barrio, o que al menos lo tienen en cuenta. Hace diez o quince años, era totalmente excepcional que alguien reflexionara sobre esto y se reconociera como pionero [de la gentrificación]16. Estamos, por tanto, en un primer nivel del proceso de reconocimiento, en el que admitimos que somos un problema para el vecindario en el que vivimos. Falta saber si eso va a progresar luego, si se desarrollarán alianzas y coaliciones con la cultura vecinal. En todo caso es la dirección que habría que seguir. Pienso que no aporta mucho negar las propias formas de vida, o las propias necesidades culturales, siempre que estas sean cuidadosas con el barrio. Porque, al fin y al cabo, también pueden tener efectos positivos para los demás. El efecto negativo, desde luego, es que el mercado inmobiliario lo toma y saca provecho de ello. La culpa no es de la gente que quiere tomar café con leche en grandes restaurantes con grandes ventanales17, sino de que eso se traduce en un aumento de los precios en el mercado inmobiliario. Habría que actuar justo en ese punto, y muchos estudiantes y titulados universitarios tienen la capacidad de advertirlo y desarrollar estrategias.
¿Cómo es la carrera académica en Alemania? ¿Cómo continúan luego los doctorandos?
Como he explicado, lo típico es que la gran mayoría de proyectos financiados por terceros duren dos o tres años. Hay programas específicos que también financian algunos proyectos de cinco años. Para la evolución académica normal, una vez obtenido el título de doctor sería el momento de escribir una memoria de habilitación y luego presentarse a plazas de profesor. Estas, no obstante, no son suficientes para todos. Eso significa que actualmente hay muchos ejemplos de carreras académicas asentadas en el contexto universitario que de hecho se configuran a partir de distintos proyectos postdoc. Si esas oportunidades de financiación siguen viniendo de forma continua... En este momento a los programas europeos no les falta financiación. Y uno se va adaptando. Pero ya he mencionado los puntos negativos: a menudo esto va acompañado de una pérdida de autonomía académica.
Otra tendencia que hay actualmente, que se orienta en la dirección del sistema universitario americano, es que se introducen muchas plazas que son una especie de lecturer: trabajadores académicos que se ocupan casi exclusivamente de impartir docencia. Tienen tal cantidad de clases que es de esperar que no tengan tiempo para llevar a cabo un trabajo académico propio. Esta cuestión se critica mucho entre colegas. Independientemente de lo políticamente comprometidos que estén los académicos, en las ciencias sociales se da por supuesta esta vinculación entre la investigación y la docencia. Una vinculación que siempre es beneficiosa para los estudiantes universitarios, porque tienen ahí a alguien que no sólo les explica lo de los libros, sino también sus propios conocimientos. Así que tenemos ambas tendencias, esta de los lecturer y, simultáneamente, la de la financiación de terceros con la pérdida de autonomía.
Y la tercera tendencia, aunque muy marginal en cuanto a cantidad, es un "reblandecimiento" de las estructuras tradicionales de las universidades. Esto hace posible, entre otras cosas, que haya profesores junior, es decir, profesores a los que se concede autonomía por un tiempo limitado de seis años. Pero estos profesores junior existen sólo como modelo y no adquieren una escala masiva. Al menos la voluntad declarada del Ministerio de Educación alemán es fortalecer la promoción de los jóvenes científicos y científicas, pero hasta dentro de unos años no sabremos cómo se va aplicar eso de forma efectiva.
¿Cómo es la presencia de los antiguos ciudadanos de la RDA en la Academia?
Es relativamente marginal, sobre todo si hablamos de la generación que ya estaba en el mundo académico en tiempos de la RDA. Lo que sí hay es gente que creció en la RDA y estudió después de die Wende18. Pero los científicos y científicas de la RDA en el ámbito de las ciencias sociales sufren una marginación casi total, en todo caso en las universidades. Tiene que ver con el hecho de que las ciencias sociales tenían una gran importancia para el sistema ideológico de la RDA, desempeñaban allí un papel crucial. Por ello, después de die Wende, se introdujeron cambios precipitados porque se quería desalojar de las universidades a los antiguos dirigentes de la SED, de la Sozialistisches Einheitspartei Deutschland, el partido de gobierno de la RDA. En muchos casos esto llevó a que simplemente todo cambiara en las universidades. El ejemplo clásico es la Humboldt-Universität19, ubicada en Berlín Este. Cuando empecé a estudiar allí en 1990, todavía antes de la unificación oficial, teníamos catorce cátedras. Los estudios cambiaron tanto en poco tiempo, que un año y medio después todavía había catorce cátedras, pero sólo quedaba un catedrático de los que estaban cuando empecé en 1990. Y después ese profesor fue jubilado como emérito. Por ello hoy en la Humboldt-Universität, la universidad tradicionalmente berlinesa oriental, hay casi exclusivamente profesores de Alemania occidental. No creo que eso pueda trasladarse a todas las ramas y especialidades. Seguramente puedan encontrarse en muchas disciplinas una o dos excepciones, pero la tendencia es bastante clara: el sistema universitario fue tomado por personal occidental. Aún hay un par de pequeños institutos de investigación en los que se han juntado académicos y académicas que ya habían investigado en tiempos de la RDA. Sobre todo hacen investigaciones por encargo para determinados ministerios o ayuntamientos, sobre temas de ciencias sociales. Pero es un número ínfimo de institutos. Hay, por tanto, una gran marginación en este ámbito.
¿No es tan claro en otras disciplinas?
Creo que en las ciencias naturales o en las ingenierías el ataque no fue tan fuerte, pero la tendencia a trasladar a profesores experimentados de Alemania occidental, sobre todo para las funciones directivas en universidades y escuelas profesionales, ha ocurrido de forma bastante uniforme. Si se miran las universidades alemanas en general, los directores, los rectores de las universidades son casi todos académicos occidentales. Durante mucho tiempo, la justificación fue que, dado que ellos ya conocían el sistema desde antes, también conocían mejor las oportunidades de financiación y las pautas de los ministerios. Pero la otra cara, naturalmente, es esa clásica posición de poder y control ocupada por las fuerzas occidentales. Es una tendencia en el ámbito económico, político... La encontramos una y otra vez en todas partes.
¿Cómo es la representación de la Etnología20 en Alemania para un sociólogo?
Académicamente sólo tengo contacto con la Etnología europea21. La Etnología tradicional, que se ocupa de las culturas extraeuropeas... Con ellos no tengo ningún contacto, y probablemente un montón de prejucios hacia ellos. Pero con la Etnología europea en la Humboldt-Universität hay una relación relativamente estrecha. Tiene que ver con que muchos estudiantes de Etnología toman Sociología como segunda materia22, y que muchos estudiantes de Sociología toman luego Etnología. En el ámbito de las cuestiones urbanas nos complementamos de forma excelente en lo metodológico. Los sociólogos trabajamos bastante con material estadístico para la evaluación de zonas y grupos, mientras que en los estudios etnológicos sobre los procesos de cambio urbano se considera más el plano individual. De modo que la perspectiva es otra, pero ambas se complementan bien.
Y, a pesar del actual cultural trend23 en las ciencias sociales, hay carencias en el sentido de estudiar los procesos de cambio simbólico, el significado de los procesos de cambio urbano desde el punto de vista simbólico. En ese ámbito encuentro extremadamente útil la investigación etnológica. Porque, a menudo, los símbolos son el punto de partida de lo que se quiere estudiar y me parece que la Etnología desempeña realmente una función complementaria. Por lo que sé, en Alemania esto no ha llevado a una competencia ni a un debate sobre límites disciplinares. Ambas disciplinas se diferencian demasiado, también desde el punto de vista metodológico. Por ejemplo, la Geografía urbana y la Sociología urbana mantienen una lucha en torno a quién es capaz de explicar mejor o de forma más exacta los procesos urbanos. Y, cuanto más se dedica uno a la discusión, menos claro le queda dónde reside la diferencia. La Etnología no está en una relación tan directa de competencia por los modelos explicativos, sino que, desde hace mucho tiempo, es valorada como una aproximación totalmente distinta que también aporta un conocimiento extremadamente importante y útil.
De todos modos, no sé cómo es aquí en Barcelona, pero creo que, en general, la Etnología como disciplina es muy raquítica en todas las universidades. Al menos la Etnología europea. Es una disciplina muy pequeña, con un número muy reducido de estudiantes, que desde el punto de vista del peso institucional desempeña un papel subordinado, en el día a día académico, en el juego de las discusiones académicas. Si se mira, por ejemplo, los distintos proyectos financiados, al menos en el ámbito germanófono, y se mira cuántos son etnológicos, es un número relativamente limitado. Frente a los proyetos sociológicos y de Sociología urbana, que manifiestan una mayor variedad y más posibilidades de publicación. Eso muestra, por así decirlo, un cierto desequilibrio entre disciplinas.
NOTAS
1La tesis está publicada, en alemán, por la editorial Transcript en 2006. Previamente, en 2002, había publicado otro libro, en colaboración con Hartmut Häuβermann y Daniela Zunzer, sobre la transformación de Prenzlauer Berg, el mismo barrio en el que investigó para su tesis. Para una aproximación más breve y en inglés a su trabajo puede consultarse también un artículo de 2006 aparecido en la revista Social Justice. Véanse las referencias al final de esta entrevista.
2Por ejemplo, es miembro del consejo de redacción de MieterEcho, una publicación bimestral de la asociación de inquilinos Berliner Mietergemeinschaft, la más crítica de las existentes en la ciudad. Sus contenidos íntegros pueden consultarse en http://www.bmgev.de/mieterecho.
3Véase la página web de la campaña de protesta en http://einstellung.so36.net o el manifiesto en su apoyo en: http://www.policing-crowds.org/petition.html.
4La entrevistadora -y traductora del alemán- agradece, además de la disponibilidad y atención de Andrej Holm, la colaboración de Raúl Márquez en la preparación de las preguntas y la inestimable ayuda lingüística de Timo Albers con la transcripción. La entrevista se realizó el 14 de octubre de 2008, durante la participación de Andrej Holm en unas jornadas organizadas por el Goethe Institut de Barcelona: www.goethe.de/ins/es/bar/acv/lit/2008/ca3718477v.htm. El sociólogo aprovechó esa misma estancia para dar otra conferencia en el Espai Social Magdalenes sobre la privatización de las viviendas en varios países europeos: http://magdalenes.net/?q=ca/node/174
5El término literal es "escena de izquierda" o linke Szene, en ocasiones también denominada "escena alternativa" (alternative Szene). En Alemania, esto equivale aproximadamente a lo que en otros lugares se considera el ámbito de los movimientos sociales de izquierda, incluyendo el activismo okupa, ecologista, anticapitalista, feminista, pacifista, etc.
6En concreto, el Militante Gruppe estaba acusado de provocar varios incendios en Berlín (El País, 21/08/2007).
7En los últimos años, las ciencias sociales, en especial la geografía y la sociología urbana, han producido una amplia literatura en torno a este concepto acuñado por Ruth Glass (1964) a partir del vocablo anglosajón gentry (aproximadamente, "pequeña aristocracia"). En ocasiones se ha traducido al castellano como "aburguesamiento" o "elitización", pero también se usa el neologismo "gentrificación". Su desarrollo teórico ha estado marcado por las posturas enfrentadas que representan sobre todo Neil Smith (1979, 1982, 1996, 2002) y David Ley (1981, 1986, 1994). Desde la antropología, cabe destacar la aportación de Jaume Franquesa (2005) con su etnografía sobre la transformación de un barrio de Palma de Mallorca. También puede consultarse un intento de listar esta literatura en http://members.lycos.co.uk/gentrification/bibliography.html. Por su parte, el propio Andrej Holm dio una definición sencilla del término gentrificación en una entrevista publicada en El Periódico de Catalunya (13/10/2008): "És un procés de transformació urbana en què la població original d'un sector o barri és desplaçada per una altra de nivell adquisitiu més alt i alhora es renova i millora". Meses después de su detención, el sociólogo abrió además un blog en Internet con ese mismo título: http://gentrificationblog.wordpress.com.
8La cumbre del G8 tuvo lugar en junio de 2007 en Heiligendamm, una pequeña población balnearia situada al Norte del país. Las medidas de seguridad adoptadas por las autoridades fueron extremas, pero ello no impidió la organización de un importante movimiento de protesta que se manifestó desde la vecina ciudad de Rostock.
9El artículo se puede consultar en http://dejure.org/gesetze/StGB/129a.html.
10La decisión, con indudables implicaciones personales, fue fruto de una reflexión conjunta con su compañera. Esta decidió también dar publicidad a su caso a través de un blog (http://annalist.noblogs.org) en el que se presenta así: "Vivo en Berlín, soy activista de los medios, periodista, traductora, madre de dos niños y desde julio de 2007 conocida sobre todo como compañera de Andrej Holm, que a las siete de la mañana fue detenido en nuestra casa como terrorista. Desde entonces "blogueo" sobre la vida interior de una investigación por terrorismo [...]. El proceso según el artículo 129 continúa a pesar de que la Fiscalía Federal no ha encontrado nada desde julio de 2007 que corrobore la acusación. La vigilancia continúa".
11Aproximadamente, los equivalentes de las diplomaturas y licenciaturas que hasta ahora conocíamos se transforman, en Alemania también, en títulos de grado y máster.
12El término alemán para referirse a esos proyectos de investigación es Drittmittelprojekte.
13Esta "nueva situación" está marcada de forma crucial por la tendencia privatizadora y el recorte de las subvenciones estatales a la construcción y rehabilitación, lo que se traduce en una reducción progresiva del parque de vivienda social (Holm 2006b). En el Este del país se suma a todo esto la restitución de antiguas propiedades comunales a los herederos de antiguos propietarios expropiados (Marcuse 1996, Reimann 1997, Merle 1999). El resultado de todo ello ha sido, entre otros fenómenos, la acumulación de las viviendas en manos de grandes compañías inmobiliarias transnacionales (Strom 1996).
14Se refiere a la crisis de legitimidad de la democracia parlamentaria y del sistema de partidos, una preocupación central en el ámbito de la ciencia política.
15Sobre el concepto de "clase creativa", véase Florida (2002) o Peck (2005), así como Krätke (2004) para el caso concreto de Berlín.
16A los artistas y estudiantes se les ha atribuido con frecuencia un papel como pioneros de la gentrificación, dado que, si bien de entrada no tienen un poder adquisitivo superior al de los vecinos antiguos, sí que cuentan con un capital social y cultural que los sitúa con ventaja y que, a la larga, se traduce en unas rentas superiores.
17Se refiere aquí a la estética que predomina en los nuevos locales berlineses, abiertos a la calle mediante terrazas y grandes ventanales diáfanos. Estas características los diferencian de las tradicionales tabernas de barrio (Eckkneippen), oscuras y poco visibles desde el exterior debido a las plantas, cortinajes y otros elementos que tapan los cristales. El público que frecuenta unos y otros locales en el centro de la ciudad es totalmente diferente: corresponde, a grandes rasgos, al grupo de los "gentrificadores" y al de los "gentrificados".
18Die Wende, traducible como "el Cambio", es el término específico que utilizan los alemanes para referirse a la época de la caída del Muro, en 1989, y la unificación del país, en 1990.
19La Humboldt-Universität, la más antigua de la capital alemana, tiene buena parte de sus edificios históricos al Este de la Puerta de Brandenburgo, a lo largo de la avenida Unter den Linden.
20Utilizamos aquí el término "etnología" por ser el más usual en el ámbito alemán, donde la disciplina se constituye como heredera de las Völkerkunde de corte más folclorista. El término "antropología" queda reservado para el ámbito de la antropología física o también la antropología filosófica, aunque en ocasiones, sobre todo de cara a la comunidad científica internacional, también se habla de Sozialanthropologie. Eidson (2008) ofrece unos apuntes detallados sobre la historia y la situación actual de estas disciplinas en Alemania.
21Se refiere aquí sobre todo a los investigadores del Institut für Europäische Ethnologie perteneciente a la Humboldt-Universität. Por su parte, el Institut für Ethnologie de la Freie Universität se ocupa únicamente de sociedades extraeuropeas.
22Como en el ámbito anglosajón, los estudiantes universitarios alemanes escogen una materia principal y otra secundaria, esta con un grado menor de exigencia.
23Utiliza el término en inglés.
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